Conversaciones de madrugada
vlc – mié – 21 – sep – 2011
Vivo en un primer piso. Duermo en una habitación que da a la calle, justo encima de un cruce dónde la gente converge y se dispersa, en el centro de Valencia. Es una esquina dónde unos quedan y otros se despiden. De día el ruido del tráfico es horrible pero yo paso el día trabajando en el otro extremo de mi casa, que da a un patio interior muy tranquilo. De noche duermo con tapones y no suelo enterarme de nada.
Pero anoche un grupo de gente acababa la noche en ese cruce. Se despedían y lo estaban haciendo largo. Hablaban muy fuerte y me desperté. Eran las 2 de la mañana. Ya despierta en la cama y sin poder dormirme otra vez, pensé en ir a por la regadera para tirarles agua, que es lo que se suele hacer en estas ocasiones - es lo de la semiótica… Me levanté y fui a la habitación de al lado dónde la persiana suele estar siempre subida y miré por la ventana. Eran tres treintañeros. Una chica que estaba de espaldas (a la que no se le oía) estaba contando una historia a dos chicos: uno era delgado y de mediana estatura y era el que más gritaba a la vez que se movía y se reía mientras le seguía la conversación a la chica y el otro era grandote y alto, no se le oía y escuchaba con más tranquilidad. En el momento en que estaba yo observándoles el chico más animado dijo: “¿Quieres que te coma el conejo? ja, ja. Sí, yo también he dicho eso muchas veces, ja ja”.
Fui al baño a hacer un pis y volví a la ventana a ver si aún estaban allí, pero ya se habían ido. Regresé a la cama y me volví a dormir enseguida.